Azucar y edulcorantes
Thursday, January 28th, 2010
La aparición de los edulcorantes bajos en calorías ha revolucionado la industria alimentaria. Más del 70% de los adultos los utilizan. Sin embargo, estas sustancias han sufrido muchas críticas y han sido acusadas de causar diversas enfermedades, desde alteraciones del humor a cáncer. Los edulcorantes aportan a los alimentos un sabor dulce, similar al del azúcar. Se usan en bebidas, alimentos (helados, yogur, mermeladas…) o en forma de comprimidos para sustituir al azúcar de mesa. La mayoría no aportan calorías. Otros, como el aspartamo, aportan calorías pero, al ser mucho más dulces, se usan en mínimas cantidades y, por lo tanto, reducen sustancialmente el contenido calórico de los alimentos. Además, no necesitan insulina y pueden ser utilizados por los diabéticos. Desde la introducción de la sacarina, se han desarrollado muchos otros. El ciclamato es 30 veces más dulce que el azúcar. Se dijo que podría ser cancerígeno, motivo por el que se retiró del mercado en los EEUU, pero esto no se ha confirmado. El aspartamo es 200 veces más dulce que el azúcar. Pierde su sabor dulce cuando se calienta, pero puede añadirse a las comidas al final de la cocción. Los productos que contienen aspartamo deben avisarlo en la etiqueta para avisar a los pacientes que padecen una rara enfermedad congénita, la fenilcetonuria. El acesulfamo potásico es 200 veces más dulce que el azúcar. La sucralosa, poco conocida en España, es unas 600 veces más dulce que el azúcar. Estos 2 últimos son muy estables y se pueden usar para cocinar. El neotamo y el alitamo, los más recientemente desarrollados, son de 2000-3000 veces más dulces que el azúcar. Una ventaja es que los diferentes edulcorantes se pueden mezclar entre sí. No parece que haya problemas de seguridad: pueden ser utilizados por embarazadas o niños, o por enfermos con diabetes o epilepsia. Con los edulcorantes se puede lograr una disminución de la ingesta de calorías. Se ha planteado si la gente que consume edulcorantes come más cantidad de otros alimentos y, de alguna forma, “compensa” las calorías “ahorradas”. En general, los estudios demuestran que disminuye el aporta de calorías. También se sugirió que los edulcorantes podían estimular el apetito y, por lo tanto, aumentar la ingesta, pero esto no se ha confirmado posteriormente. En resumen, los edulcorantes hipocalóricos autorizados son seguros y pueden ayudar a controlar el peso, manteniendo el agradable sabor dulce, y facilitan el cumplimiento de una dieta baja en calorías. Sin embargo, no son la panacea y la lucha contra la obesidad incluye un tratamiento global, con una dieta equilibrada, ejercicio y cambio de hábitos de conducta.
