El Blog de la Doctora Pilar Riobó

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Especialista en Endocrinología y Nutrición

Posts Tagged ‘verduras’

La dieta que previene el cancer

Thursday, February 4th, 2010

Día del cancerHoy 4 de febrero se celebra el Día Mundial contra el cancer. La Unión Internacional Contra el Cancer ha bautizado con este alentador mensaje “El cáncer también puede prevenirse”, la celebración de este día. Quería aprovechar este día para hablaros sobre cómo prevenir el cancer a través de la dieta.

En España, el cáncer es responsable de mas de la cuarta parte de todas las defunciones. Se estima que el 30-40% de todos los tumores en los hombres y hasta el 60% en las mujeres están relacionados con la alimentación en los países desarrollados. Por lo tanto, la dieta es la segunda causa prevenible de cáncer, después del tabaco. Es evidente que si bien la predisposición genética es variable, los factores ambientales son claves en el desarrollo del cáncer. Estos factores actúan sobre la susceptibilidad individual de cada persona. Las dos formas más importantes de reducir el riesgo de cáncer consisten en evitar los agentes que lo producen, entre los cuales el tabaco es el más importante, y el consumo habitual de una dieta rica en alimentos con potencial protector frente al cáncer. Siguiendo las recomendaciones alimentarias, junto con la práctica habitual de actividad física y el mantenimiento de un peso corporal adecuado, podrían contribuir a reducir la incidencia de cáncer entre el 30 y 40%, especialmente de mama (mujer postmenopáusica), endometrio, colon, riñón y esófago. Utilizando las tasas actuales, estas medidas supondrían la prevención de entre tres y cuatro millones de casos anuales en el mundo. Tal es la importancia que la Organización Mundial de la Salud ha recomendado a los Estados que adopten las medidas necesarias para fomentar una dieta que prevenga el cancer. Existen diversos nutrientes y elementos “no nutrientes” vehiculizados en los alimentos que actúan como promotores o inhibidores de los procesos cancerosos. Por ejemplo, las frutas y verduras contienen vitaminas, selenio, fibra y otras sustancias fitoquímicas que han demostrado propiedades antioxidantes y anticarcinogénicas en experimentos de laboratorio. La vitamina E, los carotenos, la vitamina C y otros elementos llamados “no nutrientes” –los flavonoides, los terpenos, la clorofila, etc.– tienen funciones de protección contra la formación de radicales libres. Pero los estudios sobre los efectos de la dieta son difíciles, ya que los alimentos que ingerimos contienen sustancias cuyos efectos desconocemos y además sus componentes sufren interacciones. Además, es necesario un largo tiempo de seguimiento. Existen ciertos factores de la dieta que aumentan el riesgo de cáncer. El sobrepeso es el factor nutricional más claramente relacionado con el cáncer de esófago, colon y recto, el cáncer de mama en la mujer postmenopáusica, endometrio y de riñón. El riesgo aumenta de manera lineal con el grado de adiposidad. Asimismo, el exceso de alcohol se relaciona con una mayor incidencia de cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado y mama. El consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas aumenta el riesgo de cáncer de hígado. También parece existir un riesgo de cáncer de colon y recto asociado con el consumo de carnes rojas y productos cárnicos. Se debería a la formación de aminas heterocíclicas durante el proceso de cocinado. Los alimentos conservados en salazón se asocian probablemente con un mayor riesgo de cáncer de estómago. Otros factores de la dieta tienen un efecto protector. Las dietas ricas en verduras, frutas o ambas protegen frente a los cánceres de la cavidad oral, el esófago, el estómago y cáncer colorrectal. Ademas, existe un cierto efecto dosis-respuesta, de tal manera que el riesgo de cáncer es mayor cuando el consumo es inferior a 200 gramos al día, pero los consumos muy altos por encima de 400 gramos al día, aparentemente no tienen un efecto protector adicional. Por estas razones, las autoridades sanitarias iniciaron en la década de los 90 un intenso programa encaminado a fomentar el consumo de frutas y verduras, con el objetivo de alcanzar un consumo medio diario en la población de 400 g de frutas y verduras, que sería equivalente a consumir al menos 5 raciones de frutas o verduras al día. A pesar de todas las investigaciones, todavía no disponemos de la formula magistral que lo erradique para siempre el cáncer de nuestras vidas.

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Encuentro digital con la Doctora Pilar Riobó

Thursday, November 19th, 2009

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Alimentos Ecológicos

Saturday, November 14th, 2009

alimentos ecologicosTodos conocemos las diferencias de sabor que puede haber entre un tomate cogido en su momento adecuado de maduración y otro recolectado 15 días antes de ser ingerido. ¿Cuál le gusta más?

Actualmente, la mayoría de los alimentos tradicionales tienen su alternativa ecológica: cereales, frutas, y verduras,  café, huevos, leche, carne…. Los problemas  de seguridad alimentaria que se han producido en los últimos años como la crisis de las vacas locas,  o la contaminación con dioxinas de los pollos,  y el miedo a las consecuencias de la manipulación genética de los alimentos,  han motivado  que los españoles estén cada vez más concienciados con la calidad de los alimentos que toman y se están volviendo cada vez más exigentes con los temas de seguridad alimentaria. Por lo tanto, cada vez es mayor el número de personas que se preocupa por la calidad de la comida que consume, y tambien por el cuidado al medio ambiente. Como consecuencia de esta preocupación se han desarrollado los alimentos ecológicos, cuya producción va en aumento cada año, también denominados como biológicos u orgánicos. España es actualmente uno de los principales países productores de agricultura ecológica debido a las condiciones climáticas óptimas.  La característica básica de estos  aliémonos es que son  producidos mediante una tecnología respetuosa con el medio ambiente y con el ecosistema. Por lo tanto, en su producción  no se utilizan sustancias químicas, ni contaminantes, como  podrían ser los pesticidas,  plaguicidas, fertilizantes, herbicidas, antibióticos, hormonas de crecimiento,  conservantes…  Tampoco se permite la  manipulación genética de los mismos.  Para la producción de estos alimentos, se utilizan técnicas ecológicas, como la  rotación de los cultivos,  el reciclado de los materiales orgánicos, en la utilización correcta de los setos y márgenes, y el uso adecuado del agua y el suelo. En la ganadería biológica no se permite el uso de antibióticos ni de hormonas de crecimiento para aumentar artificialmente el peso del animal, y además utiliza piensos naturales.  Esto quiere decir que no se usan sustancias que aumenten el peso de la carne a base de retención de agua.  ¿Quién no ha observado como al freír un filete a veces se queda reducido a la mitad, debido a la pérdida de agua?  Además únicamente se utilizan piensos naturales. Por otra parte, España cuenta con las condiciones climáticas óptimas para posicionarse como uno de los principales países productores de agricultura ecológica y su exportación a otros países europeos, en este mercado que va en aumento.

Los alimentos ecológicos son más frescos, y por supuesto,  más naturales que los alimentos habituales o “industriales”. Las características organolépticas de olor, sabor, y color es muy posible que sean más atractivas. Realmente, no hay grandes diferencias entre los alimentos ecológicos  y la agricultura tradicional  en cuanto al contenido en macronutrientes: carbohidratos, proteínas y grasas. Aunque sí es posible los alimentos más naturales tengan diferencias en micronutrientes como vitaminas,  minerales y ciertos fitonutrientes  con capacidad antioxidante. Pero las diferencias no son muy importantes  si el global de la dieta es correcto. Hay que destacar que puede variar el contenido en minerales y vitaminas de una fruta o verdura dependiendo del terreno donde se haya cultivado y de la climatología y del número de horas de exposición al sol, e incluso del grado de maduración; sin embargo, las diferencias son también en estos casos, pequeñas, sobre todo cuando los alimentos, llamémosles  “tradicionales“, cumplen los requisitos de seguridad alimentaria establecidos

Los beneficios son  para el agricultor, que  no se expone a la acción de plaguicidas y otros compuestos químicos que le pueden causar ciertas enfermedades si no se protege adecuadamente. Además contribuye al mantenimiento de la vida rural y de la cultura campesina, creando y manteniendo nuevos puestos de trabajo.  Pero sobre todo, la agricultura ecológica supone un mayor respeto al medio ambiente, dado que no se contaminan los acuíferos, se evita la desertización, y se mantiene la vida de diferentes especies animales.

Los alimentos ecológicos son entre un 20-40% más caros que sus homólogos tradicionales.  Sin embargo, hay cada vez un número mayor de consumidores que están dispuestos a pagar más  a cambio de una mayor calidad.

Para garantizar la autenticidad de los alimentos ecológicos, y con el fin de salvaguardar los derechos del consumidor  se ha creado un órgano superior de asesoramiento, la CRAE (Comisión Reguladora de Agricultura Ecológica),  con unas “ecoetiquetas” homologadas, fácilmente reconocibles.

Dra. Pilar Riobó

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